Cosas que he aprendido en Heritage Toronto

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En el post anterior os comentaba que quería escribir sobre lo que había aprendido en Heritage Toronto gracias a las prácticas que realicé durante el segundo semestre. Pues bien, a ello voy ;). Básicamente podríamos decir que he aprendido tres cosas fundamentalmente:

  • a trabajar con scripts, cosa que no había hecho nunca (y que no me termina de convencer)
  • que la percepción de historia es totalmente distinta en Canadá
  • y “dime qué visitas ofreces y te diré a quién recibes” (y esto lo explicaré más adelante) 😉

Obviamente, está de sobra decir que durante las prácticas he aprendido muchas más cosas como, por ejemplo, buscar información sobre población y propiedades en fuentes primarias como son los archivos de la ciudad de Toronto, pero voy a centrarme en lo que he aprendido en lo que se refiere al diseño de visitas guiadas.

Empecemos: trabajar con scripts. El script es un documento con la redacción del discurso que se va a relatar en cada parada de la visita guiada. No me gusta, no me ha gustado nunca y nunca me gustará. Entiendo la necesidad de una organización como ésta de trabajar con scripts porque los guías son voluntarios y les tienen que dar un texto que aprender para poder realizar la visita. Al principio, debo admitir que pensé que esta situación lo que presentaba era a un guía vomitando información como un disco rayado. Sin embargo, y muy sorprendentemente, casi todos los voluntarios tienen una formación brutal en historia por lo que saben contextualizar perfectamente la información y se leen las lecturas sugeridas para ampliar sus conocimientos. Además, he tenido la oportunidad de hablar con los guías que realizarán la visita que yo he diseñado y todos han comentado que, a partir del script, tratan de hacer “suyo” el texto, adaptándolo a su manera de guiar para hacerlo más fácil de digerir. Quizás no sea tan malo al fin y al cabo… siempre que el guía sepa manejarlo. Me costó muchísimo conseguir un script digno. Primeramente incluí demasiada información y, en un segundo script, intenté incluir alguna técnica interpretativa (por decir algo) que sirvió de bien poco. Pues eso, primera experiencia con un script superada pero que necesita mejorar. Y mucho.

La segunda cosa que he aprendido es la percepción de historia en Canadá, o al menos en Toronto. Ya había hablado de este tema en un post anterior pero ahora se ha hecho más evidente si cabe. La ciudad de Toronto empezó a construirse a finales del siglo XVIII y hasta 1834 no fue convertida en ciudad como tal. Eso significa que tenemos apenas 200 años de historia sobre los que trabajar. Para un canadiense, algo que pasó a mediados del XIX es muy antiguo, mientras que para nosotros es muy reciente. Hay que tener en cuenta la percepción del público a la hora de diseñar la visita guiada.

Por último, un tema peliagudo y que creo que es el que más quebraderos de cabeza me ha dado durante las prácticas: el “dime qué visitas ofreces y te diré a quién recibes”. Como os comentaba al principio, esta organización funciona sobre todo con scripts. Por este motivo, he tenido la oportunidad de leer algunos de ellos y son de todo menos interpretativos (ojo, que conste que el mío tampoco lo era!!). Tanto los conceptos como las palabras que se utilizar son demasiado técnicos y eso hace que las visitas no sean comprensibles para el 100% del público. Hay que tener en cuenta que Toronto es una ciudad donde casi el 50% de su población es inmigrante, lo que significa que hay diferentes niveles de inglés y conocimientos entre sus habitantes y, por ende, el público potencial. He peleado por activa y por pasiva diciendo que había que bajar el nivel de esa información, pero no ha sido muy efectivo. ¿Cuál es el resultado? El mismo tipo de gente asistiendo a todas las visitas guiadas año tras año. Supongo que aparecerá gente nueva pero no creo que sea un porcentaje muy alto. Generalmente, casi todo es gente mayor, con un conocimiento elevado de la historia de la ciudad, muy exigente con la experiencia y el nivel de conocimientos que tiene que presentar el guía. Por un lado esto es bueno porque tienes un público muy fiel que te apoya y respalda tu programación, pero por otro lado estás abandonando a un público potencial que podría estar interesado en tus actividades si las adecuaras un poquito. Ni siquiera me refiero a diseñar visitas específicas para un público concreto que sería lo correcto, sino que simplemente con adecuar el discurso un público más amplio se vería integrado en la dinámica de la visita.

Y esto ha sido (muy básicamente) lo que más me ha llamado la atención durante los últimos 4 meses. Quiero dejar claro que estas son las cosas que yo haría de otra manera pero he de reconocer que si llevan 20 años dedicándose a ello no es precisamente porque lo hagan mal. Como os decía, he aprendido muchas más cosas y la experiencia ha merecido la pena cada minuto. ¡Es más que posible que termine convirtiéndome en voluntaria e incluso guíe algunas de sus visitas!

 

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